La Resistencia de las Familias Desalojadas Durante la Navidad en la Ciudad de México
En medio de las luces y el ambiente festivo de la Ciudad de México, muchas familias desalojadas se ven obligadas a celebrar las posadas en la calle, aferrándose a sus tradiciones como un acto de resistencia contra la gentrificación y la pérdida de sus hogares. A través de estas festividades, mantienen viva no solo su comunidad, sino también su memoria y el derecho de no desaparecer.
Un Ritual de Esperanza
Gloria Dorador Martínez, de 68 años, ha vivido medio siglo en su hogar. A pesar de haber sido desalojada el 2 de octubre por hombres armados, sigue encendiendo la corona de Adviento, un ritual católico que simboliza la llegada de la Navidad. Ahora, lo hace en la mesa de su campamento, donde se ha instalado junto a otros vecinos en protesta por su desalojo.
“Podrán quitarme mi casa, lo que sea, pero mis tradiciones y las ganas de vivir, esas no me las quita nadie”, afirma con determinación mientras ella y su nieto organizan una posada con el apoyo de la comunidad.
Un Legado Familiar
Gloria afirma tener “sangre revolucionaria”, ya que es nieta de Silvestre Dorador, un luchador por el derecho a la propiedad de la tierra durante la Revolución Mexicana de 1910. El campamento que lidera lleva su nombre, ubicado frente al inmueble que antaño fue su hogar en la colonia Popotla. A pocos pasos de allí se encuentra el ‘Árbol de la noche victoriosa’, un símbolo de la historia de lucha en la región.
Santiago Ávila Dorador, nieto de Gloria, compartió que durante la posada, los vecinos rompen una piñata en el histórico árbol. “Vamos a demostrar que aquí, los gentrificadores no nos pueden quitar nuestra casa, y mucho menos nuestra alegría y tradiciones”, señala con ánimo mientras se preparan para la celebración.
Una Celebración de Comunidad
La idea de realizar la posada provino de Manuel Zepeda, “uno de los ángeles”, en palabras de Gloria, quien ha estado al tanto del bienestar de su familia. Zepeda subraya que el desalojo de Gloria no es un caso aislado, sino parte de un patrón más amplio que afecta a muchas familias en la ciudad.
El campamento, decorado con adornos navideños y un pino en la entrada, lleva un mensaje claro: “De Popotla a Palestina, vivienda digna”, poniendo de manifiesto la situación crítica de muchos en la comunidad.
Historias de Desplazamiento
Otro habitante afectado es Raúl Reguera López, quien fue forzado a dejar su hogar junto con su expareja y su hijo. Ahora viven en Tlalnepantla, a las afueras de la capital. Reguera denuncia que el subsidio temporal de 4,000 pesos que ofrece el Instituto de Vivienda (INVI) no es suficiente para alquilar un departamento en la ciudad.
Las irregularidades en los desalojos violentos y la colusión de autoridades son quejas comunes en las historias de muchos, y el INVI ha prometido ayuda sin cumplir con las expectativas de las familias damnificadas que continúan sobreviviendo en el campamento.
“Yo estoy luchando por mi predio, pero hay muchas Glorias Dorador”, reflexiona la abuela, mencionando a otras familias en situaciones similares que pasarán la Navidad en la calle.
Conclusión
Las fiestas navideñas en la Ciudad de México son un símbolo de alegría y esperanza, pero para muchas familias desalojadas, son un recordatorio de su lucha por dignidad y hogar. A través de las posadas, no solo celebran su resistencia, sino que también buscan visibilizar su situación y mantener vivas sus tradiciones en tiempos difíciles.
- Las familias desalojadas celebran posadas en la calle, aferrándose a sus tradiciones.
- Gloria Dorador, una abuela resistente, lidera un campamento en protesta por el desalojo.
- El Instituto de Vivienda ofrece ayudas temporales que no son suficientes para muchas familias.
- La comunidad se une en un acto de cohesión y celebración durante la Navidad.

