Reflexiones sobre el cierre de 2025: Decisiones a través de la incertidumbre
El cierre de 2025 dejó un mensaje contundente para las empresas: los recortes fueron mayores de lo esperado. A nivel global, más de 1.1 millones de despidos fueron anunciados durante el año, marcando el nivel más alto desde la pandemia. Especialmente en Estados Unidos, la tasa de desempleo alcanzó su punto más alto en cuatro años, con sectores como tecnología, servicios corporativos y manufactura liderando estas reducciones.
En México, aunque el contexto es diferente, el final del año también estuvo marcado por la cautela empresarial, una disminución en la inversión privada y decisiones que buscaban proteger márgenes en un entorno económico y regulatorio más exigente.
Más allá de las cifras: El verdadero riesgo
Sin embargo, reducir esta conversación únicamente a números sería superficial. Desde mi experiencia apoyando a directores generales y equipos ejecutivos, el principal riesgo que observo hoy no se encuentra en la economía, sino en la forma en que se toman las decisiones.
Muchos organizaciones ajustaron sus estructuras no para provocar pánico, sino para alinearse con objetivos de rentabilidad que eran conscientes de ser más difíciles de alcanzar en 2026. El problema surge cuando esos ajustes conducen a un liderazgo reactivo, donde se persigue el objetivo financiero sin una narrativa clara ni reglas definidas sobre el “cómo” lograrlo.
El impacto de un liderazgo basado en el miedo
Estoy siendo testigo de empresas operando desde el miedo: se exige rapidez, resultados y resiliencia, pero sin prioridades claras. Esto confunde productividad con desgaste, genera cambios de rumbo constantes y paraliza a los talentos por miedo a equivocarse.
Los datos respaldan este fenómeno. En entornos de alta incertidumbre, las organizaciones que carecen de claridad estratégica pierden enfoque, disminuyen su capacidad de ejecución y erosionan el compromiso de sus equipos, incluso cuando aumenta la carga de trabajo. El impacto no siempre es inmediato en los estados financieros, pero se manifiesta posteriormente en alta rotación, errores estratégicos y oportunidades perdidas.
Más que recortes: La transformación organizacional
Adicionalmente, la presión no es solo económica. La rápida adopción de inteligencia artificial y automatización está eliminando funciones completas, obligando a rediseñar estructuras organizativas. Esto implica decisiones profundas, no meros recortes. Sin embargo, cuando el liderazgo actúa desde la urgencia, se prioriza el corto plazo sobre la creación de capacidades sostenibles.
Preparándonos para 2026
El año 2026 no será el momento para improvisar liderazgo. En cambio, será un año que pondrá a prueba la capacidad de los líderes para manejar la presión sin transmitir pánico, para tomar decisiones aún sin certezas absolutas y para generar claridad en medio del ruido.
Estrategias clave para un liderazgo eficaz
- Cambiar urgencia por claridad: Antes de pedir más resultados, los líderes deben definir con precisión qué es realmente prioritario. La claridad reduce la ansiedad, agiliza decisiones y permite al equipo avanzar con enfoque.
- Establecer reglas claras de decisión: La autonomía sin límites puede causar caos; el control excesivo, parálisis. Los líderes más efectivos establecen marcos claros sobre qué se puede decidir, los límites y criterios.
- Dejar de liderar desde el miedo al error: En un entorno incierto, la capacidad de adaptarse se convierte en una ventaja competitiva. Las organizaciones que aprenden rápidamente, ajustan y siguen avanzando serán las que se fortalezcan.
Reflexión final
El contexto económico es desafiante, sin duda. Sin embargo, la diferencia entre las empresas que se reducirán y aquellas que evolucionarán no radica en el entorno, sino en la calidad de sus decisiones. Hoy más que nunca, liderar no es solo trabajar más; significa pensar con claridad, decidir conscientemente y apoyar a las personas mientras el entorno se transforma.
Acerca de la autora
María Antonieta Alcalá es asesora en alta dirección para empresas, conferencista y mentora de liderazgo.
Conclusión
La gestión en tiempos inciertos requiere un enfoque estratégico y humano, donde la claridad y la coherencia son esenciales para un liderazgo eficaz.
- Más de 1.1 millones de despidos a nivel global en 2025, el más alto desde la pandemia.
- La falta de claridad en la estrategia puede conducir a errores y perdida de compromiso en los equipos.
- La presión económica, combinada con la automatización, demandará decisiones profundas por parte de los líderes.
- El liderazgo debe enfocarse en la adaptabilidad y claridad para navegar la incertidumbre en 2026.

